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martes, 16 de febrero de 2010

La Maldición de los faraones


Muertes enigmáticas, estigmas inesperados, accidentes inexplicables y sufrimientos sin límites para los que profanaron las tumbas de los reyes egipcios.
Un total de 35 personas vinculadas a una momia murieron extrañamente.
Una tarde de 1929, el honorable Richard Bethell entró al exclusivo Club Mayfair, de Londres. Con aire melancólico caminó hasta su sillón preferido en la sala de lectura y se puso a leer un diario. Lo encontraron muerto media hora más tarde. Los médicos no pudieron explicar la causa real de su deceso.
Pocas semanas después, su padre, Lord Westbury, se arrojaba desde una ventana de su departamento en St. James Court, muriendo instantáneamente. Dejó una curiosa nota que Scotland Yard jamás pudo descifrar: "No puedo soportar más tantos horrores". A la mañana siguiente, la carroza fúnebre que transportaba su cuerpo al cementerio atropelló y dio muerte a un niño de ocho años.
Por esos mismos días, la norteamericana Evelyn Greely, de cuarenta años, profesora de Historia de la Universidad de Chicago, se ahogaba en las frías aguas del lago Michigan. Nunca se supo si había sido un suicidio o un accidente.
Aparentemente, esta sucesión de desgracias inexplicables, ocurridas casi simultáneamente en distintos lugares, no guardaban conexión entre sí. Sin embargo, a poco de hurgar en la historia personal de cada una de las víctimas, se llegó a una estremecedora conclusión: Todas ellas habían estado ligadas, directa o indirectamente, al descubrimiento de la tumba de Tutankhamón.
En efecto, Richard Bethell era secretario privado del arqueólogo que descubrió la momia del faraón. El padre de Bethell, lord Westbury, padecía alucinaciones tras haber escuchado los relatos de su hijo sobre la tumba de Tutankhamón. El niño de ocho años atropellado por la carroza fúnebre era sobrino de Alexander Scott, un funcionario del Museo Británico que trabajó en el reconocimiento de la momia del faraón. En cuanto a la profesora Greely, acababa de regresar de un viaje de estudios a Egipto, durante el cual había visitado el sepulcro de Tutankhamón.
Todos ellos murieron en el año 1929. Pero las desgracias venían de mucho antes, y continuaron durante décadas, abonando una leyenda trágica, una suerte de profecía del horror que tuvo sus epígonos y sus detractores, y que cobró un total de 35 víctimas.
¿Coincidencias? ¿Supercherías? ¿lnsondables designios divinos? ¿Acción de antiquísimos venenos?. Mil y una hipótesis fueron arriesgadas para explicar tantas muertes misteriosas. Hasta se llegó a hablar, en fecha más reciente, de extraños poderes radiactivos por parte de los antiguos sacerdotes egipcios, que éstos empleaban para proteger a las momias de sus eventuales profanadores.
Lo cierto es que aún hoy, la "Maldición de la Momia" sigue despertando polémicas, movilizando investigaciones, alimentando la imaginación de legos y profanos. No por nada, la notoriedad de Tutankhamón está en proporción inversa a la importancia de su reinado, uno de los más breves e inocuos de la historia egipcia. Reinó poco (entre 1362 y 1353 antes de Cristo) y murió joven, a los 18 años. La verdadera historia de Tutankhamón es, en definitiva, la de su momia. Y de su maldición.
Todo comenzó, en realidad, con la llegada de un canario. En el otoño de 1922, Howard Carter, dibujante inglés de 48 años, arqueólogo autodidacto y funcionario del Museo de El Cairo, regresaba. A Egipto en un barco procedente de MarseIla. Al desembarcar en Alejandría, entre su equipaje se destacaba una jaula con un canario intensamente dorado, que llamó mucho la atención: estas aves escasean en suelo egipcio, donde son consideradas exóticas. Tan pronto Carter instaló la jaula en el, patio de su casa, en Luxor, los pobladores vecinos, maravillados, no tardaron en asignarle al canario poderes benefactores. Lo honraron con el apodo de Pájaro de la buena suerte" y, en verdad, muy pronto un hecho afortunado apuntaló esa creencia. El 4 de noviembre de 1922, al atardecer, Carter descubría el tan ansiado acceso a la tumba de Tutankhamón, empresa a la que estaba dedicado con fervor desde 1907. Quedaban atrás 16 años de ingentes esfuerzos, estériles excavaciones, sordas polémicas, constantes sinsabores. El éxito, por fin, había coronado tanta penuria. ¿El canario le había traído suerte?.
Lo cierto es que Carter, pocas semanas atrás, había estado a punto de abandonar para siempre la búsqueda del sepulcro. Obstinado hasta la desesperación, estaba jugando sus últimas cartas. El millonario inglés lord Carnarvon, que financiaba los trabajos, le había advertido que no estaba dispuesto a invertir un sólo penique más en una empresa que, tras 16 años, sólo le había acarreado disgustos y una considerable merma en su fortuna. Esto lo dijo en su castillo de Highclere, cerca de Londres, ante un Carter que no quería rendirse. “Un invierno más, es todo lo que pido”, le rogó éste a su renuente sponsor. Tanta fue la insistencia de Carter, tantos y tan convenientes sus argumentos sobre “La cercanía del éxito”, que Carnarvon aflojó. “Una campaña más, de acuerdo, pero tan sólo una, mister Carter. Si no hay resultados, retiraré para siempre mi apoyo al proyecto”.
Eufórico, esa misma noche Carter preparó su equipaje para retornar a Egipto, a continuar las excavaciones durante el invierno que se aproximaba (En Egipto, las campañas arqueológicas se suspenden al llegar los sofocantes y largos veranos). Llevaría consigo el canario que compró la víspera en una pajarería de Chelsea, “Para alegrar mis mañanas en Luxor”. Una mascota propia de solterón empedernido, ni más ni menos, pero cuya futura gravitación no sospechaba.
Profusamente difundido por la literatura y el cine, lo ocurrido en esos días en el Valle de los Reyes, cerca de Luxor, está más cerca de una ficción novelesca que de una misión científica.
Aquel 4 de noviembre de 1922, tras hallar un primer escalón tallado en la roca, Carter y sus hombres se convencen de que ahí está el lugar y siguen excavando vigorosamente. Aparece al rato un segundo escalón y otro más. Son 16 en total, que descienden hasta una abertura tapiada con una puerta de madera sellada con el nombre de Tutankhamón. Carter controla su impulso de echar abajo la puerta y ordena tapiar urgentemente con piedras todos los escalones. Deja en el lugar a un puñado de guardias armados, corre hasta Luxor y telegrafía a su patrocinador Carnarvon: “Magnífico descubrimiento en el valle. Tumba con sellos intactos. La volví a cubrir a la espera de su llegada. Felicitaciones”. A la mañana siguiente, llega la respuesta desde Londres: “Salgo inmediatamente para Egipto. Llegaré el 20. Lord Carnarvon”,
El 25 de noviembre, Carnarvon y Carter bajan los dieciséis escalones, derriban la puerta tapiada y descubren el más rico tesoro funerario jamás descubierto: el recinto subterráneo estaba repleto de objetos de oro y piedras preciosas. Una segunda puerta los condujo días más tarde al sepulcro propiamente dicho, en donde se hallaba el sarcófago conteniendo la momia de Tutankhamón. Antes de extraer la momia, los dos exploradores trabajaron dos meses inventariando y fotografiando cuidadosamente cada uno de los 2.250 objetos que habían encontrado. Todo estaba intacto, fabulosamente conservado después de 3.260 años.
Por esos días, una serpiente cobra se introdujo en la casa de Carter y devoró al canario dorado. “Mal augurio”, dijeron los campesinos. Según ellos, el pájaro había guiado a Carter hasta el sepulcro del faraón y éste, en represalia por la profanación, le había ordenado a la cobra que matara al ave. Los nativos suponían que ahora podría ocurrir algo terrible.
A la mañana siguiente, Lord Carnarvon se levantó muy molesto por una hinchazón en su mejilla derecha, producto de la picadura de un mosquito en la víspera. La pequeña herida se infectó y a los pocos días la fiebre abatía a Carnarvon. Trasladado a El Cairo, su cuadro clínico se agravó a tal punto que el 5 de abril de 1923, a la edad de 57 años y a menos de 20 semanas de haber hallado el sepulcro de un faraón, Carnarvon descendía a su propia tumba. Oficialmente, su muerte se atribuyó a una neumonía lobular, complicada por una pleuresía. En el momento exacto de su muerte, la ciudad de El Cairo sufrió un apagón que la dejó a oscuras durante largos minutos. La profecía de los campesinos no podía haber obtenido mejor crédito. La leyenda de la maldición de la momia no podía tener mejor comienzo.
Un año después de la muerte de Carnarvon, el profesor J.S. Mardrus, un egiptólogo francés de renombre, abonó el tema de la maldición apoyándose en un grave episodio de peste ocurrido en el Egipto Superior y la muerte de cuatro personas vinculadas directamente con la tumba de Tutankhamón. Para Mardrus, esta tumba contenía, invioladas, “Todas las cosas que los sacerdotes y los maestros de ceremonias funerarias podían colocar contra los profanadores”. Según él, maldiciones análogas habían castigado a los saqueadores de tumbas de la antigüedad. En el caso del sepulcro de Tutankhamón, se daba una circunstancia muy particular: era la primera tumba inviolada de un faraón, hallada y explorada en los tiempos modernos.
La teoría de Madrus no tardó en ser refutada por otros científicos de la época. Sugestivamente, uno de ellos, H.G. Evelyn White, profesor de la Universidad de Leeds, se suicidó a los pocos meses. Dos años más tarde, morían inesperadamente otros dos críticos de la maldición: Georges Benedite, experto egiptólogo del Museo del Louvre y Paul Cassanova del Collége de France. Ambos habían realizado numerosas excavaciones en el Valle de los Reyes, muy cerca de la tumba de Tutankhamón.
Hacia 1929 se contabilizaban once personas muertes en circunstancias extrañas, todas ellas relacionadas con la momia del faraón. En 1935, los muertos sumaban 21. Ese mismo año, el propio Howard Carter que morirá en 1939, nunca repuesto de una enfermedad contraídas tras concluir los trabajos en la tumba, en 1932- se vio obligado a sostener que “Los rumores de una maldición de Tutankhamón son una invención difamatoria”.
Los defensores de la maldición, sin embargo, no se rindieron. Argumentando que mucho antes del hallazgo de la tumba de Tutankhaón, otras momias se habían “Vengado” de sus profanadores, recordaban el caso de Khapah Amón, un sumo sacerdote cuya momia fue descubierta en 1879. En la tapa del sarcófago, una inscripción rezaba: “La cobra que está sobre mi cabeza se vengará con llamas de fuego a quien perturbe mi cuerpo. El intruso será atacado por bestias salvajes, su cuerpo no tendrá tumba y sus huesos serán lavados por la lluvia”. Esto lo narró el egiptólogo francés Roger Garis, quien añadió una información significativa: la momia de Khapah Amón había sido comprada por un coleccionista inglés, Lord Harrington, quien murió poco después durante un safari por el Sudán. Harrington fue aplastado por un elefante y su cuerpo abandonado en el lugar. Cuando se intentó recuperarlo, las fuertes lluvias habían borrado todo rastro de sus restos.
Los memoriosos evocan también la tragedia del Titanic, el trasatlántico que naufragó en el Atlántico Norte en la noche del 14 de abril de 1912, tras chocar contra un gigantesco témpano. El hundimiento de ese buque, considerado insumergible, la extraña actitud asumida por su capitán durante el salvamento y muchos otros detalles dieron pábulo a muchas hipótesis sobre las cuasas del accidente. El Titanic llevaba a bordo 2.538 personas y una momia egipcia: el cuerpo embalsamado de una pitonisa de los tiempos de Amenofis IV, faraón que antecedió a Tutankhamón. La momia, propiedad de uno de los pasajeros del buque, Lord Canterville quien engrosó la lista de los 1.635 ahogados en el naufragio no viajaba en la bodega, sino detrás del puente de mando de la nave, a pocos metros del timón. Entre sus adornos y amuletos, la momia escondía una amenazante frase, grabada en un brazalete: “Despierta de tu postración y el rayo de tus ojos aniquilará a todos aquellos que quieran adueñarse de ti”.
Tras un largo período sin novedades, la maldición de la momia o, mejor dicho sus presumibles y maléficos efectos pareció recobrar vigor en los últimos 25 años. En diciembre de 1966 moría atropellado por un auto el director del Departamento de Antigüedades del Museo de El Cairo, Mohammed Ibrahim. El hombre acababa de aceptar, a regañadientes, el traslado a París de una colección de objetos de arte de la tumba de Tutankhamón. La exposición se realizó finalmente en el Petit Palais parisino, en febrero de 1967. Se recuerda, todavía, que el avión que transportaba desde El Cairo el valioso cargamento de reliquias del faraón tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Orly a raíz de fallas en el sistema de frenaje.
Otros periplos del tesoro de Tutankhamón por el mundo no fueron accidentados. Como obedeciendo a un oscuro designio de no abandonar jamás el suelo egipcio, las exposiciones de esos tesoros en Londres (1972), Washington (1978) y Nueva York (1979) también arrojaron su saldo de desgracias menores y mayores, incluyendo tripulantes y aviones fulminados por infartos y guardianes de museo víctimas de homicidio. La muestra realizada en el Museo Metropolitano fue particularmente castigada por episodios desgraciados, no todos dados a publicidad. Don Murray, uno de los guardianes de la sala principal, cayó enfermo el segundo día de abierta la exposición, víctima de la picadura de un insecto en la mejilla izquierda. La herida se le infectó y tuvo que ser hospitalizado. Otro empleado del Museo, Bill Rank, rodó por una escalera el día de la inauguración, sufriendo fractura de pelvis y quedando inválido de por vida. Por esos mismos días, Frank Trumbauer, jardinero en jefe del Museo, se lesionó seriamente un pie con la cortadora de césped, mientras su ayudante, James McPartland, era atropellado por un autobús mientras se dirigía a su trabajo, debiendo permanecer internado en un hospital por espacio de dos meses.
Mientras las teorías ocultistas siguen hablando de un maléfico perpetuo y muchos científicos sonríen al escuchar tales hipótesis aduciendo que tantas coincidencias fatales fueron simplemente eso, coincidencias, un egiptólogo alemán, Rolf H.Knepler, de la Universidad de Berlín, observó no hace mucho un detalle en el que casi nadie había reparado: se trata de un pequeño apoyo de hiero forjado que sostenía la cabeza de la momia de Tutankhamón dentro del sarcófago. En el antiguo Egipto, recordó Knepler, los apoyos para las cabezas de las momias tenían un significado muy especial. Sin mencionar siquiera el tema de la maldición, el profesor Knepler se limitó a leer un párrafo del Libro de los Muertos, escrito durante la Dinastía XVIII (a la que perteneció Tutankhamón), en el que se aludía al carácter ritual de los apoyacabezas en las momias. Dichos objetos, según el texto, llevaban implícita la siguiente invocación: “¡Levántate de la no-existencia, oh gran señor! ¡Derriba a tus enemigos, triunfa sobre tus profanadores!”.

lunes, 15 de febrero de 2010

Jeroglíficos Egipcios

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El sistema de escritura jeroglífico egipcio es mixto (ideográfico y consonántico) y fue usado desde c. 3100 a. C. al 400 d. C. El sentido de la escritura es horizontal de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, en bustrófedon y vertical de arriba hacia abajo comenzando por la derecha y comenzando por la izquierda.

El enigma indescifrable


Jean Françoise Champollion

Mientras en Mesopotamia el sistema de escritura era el cuneiforme allá por el año 3.000 antes de Cristo, en Egipto otro sistema se iba afianzando: el jeroglífico.

Los eruditos trataron de descifrar este sistema de escritura durante muchos siglos, pero siempre permaneció hermético a cualquier intento de comprenderlo.

Jean Françoise Champollion, un erudito francés, estudió la piedra Rosetta en la que hay una inscripción en tres sistemas de escritura. Uno era el griego, pero los otras dos eran desconocidos.

La clave

Durante 23 años trabajó para descifrar el contenido de aquella piedra; finalmente en 1.822 pudo publicar las traducciones completas de la inscripción trilingüe. Los otros dos sistemas eran el jeroglífico y el demótico, escrituras vigentes en Egipto durante el tiempo de los faraones, el segundo derivado del primero.

Las claves para el logro de su sensacional hallazgo le vinieron a Champollion por medio del desciframiento de dos nombres: Ptolomeo y Cleopatra

De los tres sistemas de escritura propios de Egipto: jeroglífico, hierático y demótico, el jeroglífico fue el más antiguo de todos y el que más tiempo duró. Aunque originalmente fue empleado para escribir diferentes clases de textos, poco a poco fue quedando, por la aparición del cursivo hierático, reducido a reproducir textos religiosos en contextos monumentales, grabados especialmente en piedra.

Por esta razón los antiguos griegos le dieron el nombre de ta hiera grammmata, "las sagradas letras", o ta hieroglyphica, "las sagradas (letras) grabadas", de ahí nuestra palabra "jeroglífico".

La piedra de Rosetta La Piedra de Rosetta (fragmento)

Los cartuchos donde se hallaban alojados los nombres de Cleopatra y Ptolomeo fueron las claves que le dieron la solución a Champollion para descifrar el enigma. En la figura inferior podemos ver varios cartuchos con nombres de personajes y títulos reales.

Los signos del sistema jeroglífico son pictóricos o "icónicos" por naturaleza. Unos pocos son indeterminados en forma y origen, pero la mayor parte son dibujos reconocibles de objetos naturales o artificiales, aunque son estandarizados en forma y su color no siempre es realista.

No hay duda de que los mejores ejemplos de este sistema de escritura tienen una "belleza intrínseca de línea y color" que justifica la afirmación que se ha hecho en el sentido de que "el jeroglífico egipcio es el sistema de escritura más bello jamás empleado."

Tomados en su conjunto, el número total de glifos empleados conocidos es más de 6.000. Sin embargo, la cifra es engañosa porque muchos de ellos solamente se encuentran en los muros de los templos del período grecorromano, cuando, tal vez por razones religiosas o esotéricas, el número de glifos creció deliberadamente.

Orientación de la escritura

En períodos anteriores el repertorio en uso era siempre menor de 1.000 (como 700 en el período medio egipcio.)

Una inscripción jeroglífica puede estar realizada en columnas o en líneas horizontales, siendo la primera más antigua que la segunda. La secuencia de signos es continua. No hay signos de puntuación o espacios que indiquen división entre palabras.

La orientación es usualmente hacia la derecha, con los signos individuales y la inscripción de la cual forman parte a ser leída de izquierda a derecha, y lo superior teniendo precedencia sobre lo más bajo.

La orientación hacia la izquierda también ocurre, pero solamente bajo ciertas normas: fue empleada, por ejemplo, en inscripciones que acompañan figuras que miran hacia la derecha o que proveen balance o simetría en una composición de gran tamaño.

Ejemplos de inscripciones en columnas orientadas en ambas direcciones se dan al lado. La dirección de la escritura se indica así como el orden en el que los signos han de ser leídos.

Como puede verse, una clave para saber la dirección de la escritura viene dada por ciertos signos, especialmente humanos o animales, que tienen un anverso y un reverso fácilmente reconocible.

El gráfico inferior muestra tanto el sentido de la lectura como el orden de la misma, en dos ejemplos verticales y dos horizontales.

Consideraciones estéticas o jeroglíficas representaron un importante papel en la organización interna de una inscripción. Los jeroglíficos no eran escritos en secuencia lineal, uno tras otro, como las letras de un sistema alfabético, sino que eran agrupados en cuadros imaginarios o rectángulos, para asegurar el arreglo más armonioso y minimizar la posibilidad de feos huecos vacíos. Todo esto afectaba al tamaño relativo y a las proporciones de los glifos y determinaba si una palabra era escrita completa o en forma abreviada. De hecho no es raro hallar glifos intercambiados en su orden por razones de aprovechamiento de espacio.

El orden de los glifos también se veía afectado por consideraciones de prestigio. Palabras de entidades de alto nivel (como "rey", "Dios", y nombres de dioses específicos), eran usualmente puestas antes de palabras a las que en el discurso seguían.

Esto se aprecia en la inscripción inferior donde los primeros tres signos significan "una ofrenda que da Anubis". En el orden de los glifos, el de Anubis, que es el chacal, es el primero porque Anubis es un dios, aunque en el orden del lenguaje hablado sería el tercero.

La causa de la escritura: La religión

Los egipcios se referían a este sistema de escritura como "escritura de las palabras divinas", o "palabras divinas". Es decir, para ellos su sistema de escritura no era una cosa común, sino algo asociado con cuestiones religiosas.

Los egipcios creían que los jeroglíficos tenían el poder de dar vida a lo que describían o afirmaban. Una fórmula funeraria invocando los beneficios de un dios era suficiente, en sí misma, si estaba escrita en jeroglífico de asegurar la recepción de dichos beneficios siempre que el nombre del destinatario fuera mencionado. El nombre de la persona, inscrita en jeroglífico, personificaba la identidad de la misma. Si en la representación de una persona faltaba su nombre, también faltaba el medio de asegurar su existencia de ultratumba. Destruir el nombre de una persona era privarlo de su identidad y reducirlo a la inexistencia.

El poder de la escritura: La magia

En varias ocasiones en la historia de Egipto, los cartuchos de un gobernante muerto fueron sistemáticamente mutilados o removidos de monumentos, en un acto de venganza del sucesor. Incluso los dioses no eran inmunes a estos ataques. Cuando el rey Akhenaton instituyó la nueva religión del disco solar y abolió el antiguo régimen, ordenó, entre otras cosas, que el nombre del principal de los dioses, Amun, fuera borrado de los monumentos del país, cosa que todavía puede apreciarse en las piezas que han llegado hasta nosotros. De forma similar, el monumento de una persona a veces pasaba a ser de otra. El acto esencial para dicha "usurpación" era el cambio de nombre; el nombre original era quitado y el nuevo puesto en su lugar; el monumento quedaba tal cual, simplemente con ese pequeño cambio. En la imagen inferior hay algunos ejemplos marcados de cambios de signos. Los signos cambiados van marcados con una cruz.

La creencia en la eficacia mágica de las "divinas palabras" se advierte en los intentos que se hacían para limitar el poder de ciertos jeroglíficos, sobre todo los que describen humanos, pájaros y animales. Se suponía que tenían un considerable potencial dañino si estaban localizados en zonas mágicamente "sensibles", como las paredes de una cámara funeraria o los lados de un sarcófago. El miedo era que pudieran asumir una vida hostil independiente y consumir las ofrendas de comida depositadas para el muerto o incluso atacar al cadáver mismo. Para evitar esto se tomaban ciertas precauciones para neutralizar estas amenazas. Algunas veces tales jeroglíficos eran eliminados y sustituidos por anodinas sustituciones. En otras ocasiones eran modificados en alguna forma para inmovilizarlos. Los cuerpos de figuras humanas y las cabezas de insectos y serpientes eran omitidos, los cuerpos de pájaros recortados, los cuerpos de ciertos animales cortados en dos y las colas de serpientes abreviadas. Las criaturas particularmente peligrosas, como la inicua serpiente llamada Apophis, el gran enemigo del dios solar Ra, eran mostradas muertas o clavadas con cuchillos o lanzas. La figura inferior muestra algunos ejemplos de jeroglíficos mutilados.

El origen de la escritura: Divino

Los orígenes de este sistema de escritura son desconocidos. Para los egipcios era una invención de los dioses, en particular de Thoth, el escriba divino, quien se describe a sí mismo como el "señor de la escritura". Las más antiguas inscripciones halladas proceden de Hierápolis, a unos 70 Kms. al sur de Tebas, en el Alto Egipto. Se trata de una cantidad de paletas de pizarra, de las cuales la más famosa es la llamada "Paleta de Narmer", llamada así por la creencia de que los dos símbolos centrales en la inscripción superior, tanto en el anverso como en el reverso, representan signos que un egipcio más moderno podría leer como "Narmer". La paleta ha sido datada hacia el año 3.000 antes de Cristo. La escena central del anverso (figura derecha) muestra a un rey egipcio en el acto de forzar de rodillas a un enemigo. La escena de la derecha exhibe un halcón, probable símbolo del rey como dios Horus, llevando a un hombre con una cuerda desde la región del Delta, simbolizado por la cabeza de un hombre y seis papiros.


Paleta de Narmer

El de abajo es un ejemplo de escritura jeroglífica incrustada en madera del siglo IV antes de Cristo.

Jeroglífico incrustado en madera; siglo IV a. C.

Los jeroglíficos egipcios se usaron hasta el año 394 después de Cristo, pero tras la conquista de Alejandro Magno el alfabeto griego tomó preponderancia en Egipto.

La naturaleza de la escritura

La escritura jeroglífica se divide en:

a) Ideogramas: que representan objetos en forma puramente gráfica, sin elemento fonético. Por ejemplo:

b) Fonogramas: Son signos particularizados que indican pronunciación. Por ejemplo:

el fonograma "boca" en el decurso de los siglos sirve para indicar el sonido "r". En última instancia esto es lo que va a llevar a la confección de un alfabeto.

c) Signos silábicos, representando dos o tres consonantes y, a veces, acompañados de fonogramas. Por ejemplo:

d) Determinativos: que hacen las veces de marcadores en las palabras para indicar su función semántica. Por ejemplo, los verbos de movimiento llevan el determinativo:

y las que denotan líquidos, el determinativo:

Una clase para leer jeroglíficos

En la ilustración inferior tenemos a la reina Nefertari presentando dos recipientes a la diosa Isis. La inscripción señalada con una flecha se analiza en el diagrama de más abajo.



El fonograma del trono indica los sonidos "st"; la rebanada de pan semicircular, otro fonograma, refuerza el sonido "t" y sirve para sugerir feminidad. El huevo es un ideograma para mujer y la figura sentada es el pictograma de diosa. Por lo tanto, los cuatro símbolos forman el nombre Aset, más conocido como Isis.

La golondrina es el ideograma de grande y el fonograma del sonido "wr". El fonograma de boca refuerza la "r", mientras que la rebanada de pan connota feminidad y añade el sonido "t". Este conjunto significa Weret: Gran Dama

El buitre es el fonograma para "madre" porque suena igual que esa palabra, "mt". La "t" es reforzada por la rebanada de pan y la bandera es un ideograma para dios y un fonograma para los sonidos "ntr". Este conjunto puede leerse como Mut Netcher, es decir: Madre de diosEl fonograma del cesto se pronuncia "nb" y significa "dueño", "señor". La rebanada de pan que hay debajo añade una "t" y de nuevo significa feminidad. El ideograma del firmamento significa cielo y también sugiere las consonantes "pt". Estos signos combinados comunican al lector uno de los mayores títulos de Isis, Nebet Pet: Señora del cielo

Dioses Egipcios

EL GRAN DIOS
'Dioses egipcios'

Nombre egipcio: Ra

Dios solar por excelencia, uno de los conceptos divinos egipcios de mayor espiritualidad. Concebido como espíritu puro, se le consideraba la divinidad que no podía representarse por carecer de todo tipo de materia. Este planteamiento tan elevado, quedó completamente adulterado cando por intereses políticos y económicos, se asimilo este Dios a otros dioses como Amón y Horus. Esta identificación representa para el dios-sol Ra la materialización de su espíritu, para convertirse en un dios representable que, en la barca diurna, recorría el elevado cielo mientras que con la barca nocturna lo hacia par el cielo subterráneo, dónde debía enfrentarse a terribles monstruos que siempre eran vencidos. En la barca diurna de este dios, llamada Mandjit desde el amanecer al mediodía y Sektet desde esta hora al atardecer, era donde las almas de los muertos viajaban junto a los dioses acompañante de Ra. Se le representaba siempre en forma de Sol y cuando otro dios representaba a Ra en alguna de sus expresiones o posiciones, se le colocaba el disco solar sobre la cabeza, símbolo de su identidad con este dios.

Nombre-egipcio: Ra
Representación: Hombre con cabeza de halcón, disco solar abrazado por el ureo
Era poseedor de cuatro facultades: Hu (el gusto y la palabra), Maa (la visión), Sedyem (el oído) y Sia (el entendimiento y el tacto) y catorce kas: Dyefa (Ayefa) (Abundancia), Aju(Estrépito). Dyehen(Resplandor), Heka (Magia), Hu (Alimentación), Iri (Producción de alimentos), Nejt (Victoria), Pesedy (Luminosidad), Shemes (Fidelidad), Shepes ( Gloria), Seped (Habilidad), Uas (Honor), Udy (Prosperidad), User (Vigor). Hay quien da en vez de Uas a Hu (Brillantez)


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Osiris

Osiris es el dios supremo del antiguo Egipto, que constituye el concepto maat elevado de la divinidad por abarcar todo el campo del pensamiento físico y metafísico. Se le consideraba como un dios que moría y resucitaba anualmente y en consecuencia era la divinidad que daba a los hombres una esperanza de cierta resurrección. Está relacionado con la fertilidad ya que a él se le atribuyen (en parte) las crecidas y las inundaciones del Nilo que provocan que la tierra sea fértil y cultivable. Por esta misma razón, está ligado a la agricultura y a los granos. Es el señor o patrón de los muertos y del reino de ultratumba. Sus hermanos eran Isis, Neftis y Seth. Fue esposo de Isis y con ésta tuvo a Horus como hijo. Está relacionado con Ra debido a que los dos tienen vínculos con la vida después de la muerte. Osiris presidía el juicio del difunto, llamado por razones obvias Juicio de Osiris. Se le representa como un hombre de color verde o negro envuelto completamente en un sudario con excepción de las manos, en las que sostiene un cayado y un flagelo, que eran símbolos del poder. Los cultos de Osiris fueron los mas extendidos y más fielmente observados de generación en genracion. Algunos de sus ritos perduran hasta hoy.

Nombre egipcio: Asar/Usir
Nombre griego: Osiris
Representación: Humano momificado con la corona blanca y 2 plumas


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Isis

La diosa lunar egipcia, Virgen-madre que da vida y salud, personificación de la Naturaleza y del cosmos como principio femenino. La "Madre Sagrada", como también se la denominaba, que era maestra en magia igual que Thoth. Simbolo de la fecundidad. El espíritu que impregna a las semillas y a las inteligencias. A Isis estaban consagrados el ibis y el gato, y era representada con cabeza de dicha ave, puesto que el ibis blanco o negro simboliza la luna, que es blanca y brillante por un lado y oscura por el otro. El gato es también un símbolo lunar. El culto a esta diosa egipcia fue el último en desaparecer. Tiene una gran variedad de representaciones posibles, tanto humanas como animales. Como humana se le representa con un trono o silla en la cabeza, o con cuernos y un sol entre ellos o como una mujer con alas. En sus representaciones animales o de mujer con cabeza de animal está la vaca, la cobra, la leona y otras. Ella es diosa esposa y hermana de Osiris, madre de Horus, con quieres integra la tríada principal de la religión egipcia. Los griegos la identificaron con Demeter. Esposa de Osiris y madre de Horus, hermana de Seth y Neftis. Está asociada con la estrella Sirio, que los egipcios llamaban Sotis. Representa a la fidelidad, la maternidad, la fertilidad, el amor y la magia.

Nombre egipcio: Ast
Nombre griego: Isis
Representación: Mujer con un trono en la cabeza



'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Neftis

Diosa benefactora de Diospolis Parva, hija de Geb y Nut, hermana de Isis y esposa de su hermano Seth, así como madre de Anubis. Los mitólogos también la presentan como hija de Saturno y Rea, hermana de Osiris, de Isis y de Tifón. Esposa de este ultimo, tuvo con Osiris comercio incestuoso, del que nación Anubis. Isis educó al niño, a quien su madre abandono. Y Neftes reconocida, desertó del partido de Tifon. Su hijo se mostró igualmente fiel a Osiris y, después de acompañarle a la India, se encargó de embalsamara sus restos. Su imagen se ve en muchos templos dedicados a Osiris y a Isis. Neftis, identificada con Venus por los griegos. Aparece con el jeroglífico de su nombre en la cabeza y con los cuernos liriforme, aunque en algunos casos se dice que es representante de la corrupción. Representa a la muerte como paso necesario para vivir en la otra vida, a la oscuridad y a lo invisible, y junto a Isis actúan para facilitar la transición al difunto hacia el reino de los muertos. Según otros relatos recogidos tuvo relaciones con Osiris cuando éste no la pudo diferenciar de su esposa Isis y de esa unión nació el dios Anubis, aunque otros escritos identifican a Seth como su padre. Al igual que Isis era representada de varias formas, incluso algunas igual que Isis, solamente pudiendo diferenciarlas por el símbolo sobre sus cabezas o por el nombre en caracteres jeroglíficos que acompañan a la figura. También se le atribuían poderes mágicos y de protección y se le consideraba guía de los viajeros del desierto. Representaba al viento del Este. Tuvo un templo en Sepermeru, capital del nomo XIX del Alto Egipto, donde se la adoraba junto a Seth.-La contraparte femenina de Set era Neftis. Viene representada en la forma de una mujer que lleva sobre su cabeza el símbolo de su nombre (la señora de la casa), es decir una cesta y una casa, aunque en algunos casos se dice que es representante de la corrupción.

Nombre egipcio: Nebet-Het
Nombre griego: Neftis
Representación: Mujer con el jeroglíco de su nombre sobre la cabeza


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Horus

Hijo de Osiris e Isis, formó con estos la más perfecta trinidad de la a religión egipcia, la de Abydos. Representabasele con cabeza de halcón y un disco emblemático solar sobre la frente. En el mito osiriano, entabla lucha con Seth(su tío) por el imperio del mundo y para vengar la muerte de su padre por esto simboliza al Sol naciente en su doble caracter de vencedor de las tinieblas y de elemento renovador de la viadda.

El nombre de Horus era él titulo mas elevado al que aspiraban los faraones. Tiene distintas denominaciones

Horus del horizond HARAKHTES Horus hijo de Isis HARSESIS
Horus en el horizonte HARMAHIS Horus vengador de su padre HARENDOTES
Horus unificador de las Dos Tierras HOR SAMTAUI

Horus es un dios que representa al faraón en vida y cuando éste muere se convierte en Osiris. También es identificado como el dios del cielo. Horus es representado muy comúnmente por un halcón o un hombre con cabeza de halcón y la doble corona (la del Bajo y la del Alto Egipto. Aunque desde el mito de Osiris, a Horus se le coloca como hijo de éste y de Isis, al parecer su existencia es anterior, es decir, Horus ya existía como dios desde las épocas predinásticas y después, cuando se creó el mito, fue incluido en él en un intento de que la "historia" religiosa fuera más consistente y creíble para la población.

Nombre egipcio: Hor-Hur
Nombre griego: Horus
Divinidad griega: Apolo
Representación: Hombre con cabeza de halcón, o halcón


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Seth

Principalmente se conoce a Seth como el Dios de las tinieblas. Tenia forma humana pero con cabeza de animal de hocico largo y orejas puntiagudas. Encarnaba al genio del mal en todas sus formas, y como hermano y asesino de Osiris fue símbolo de la noche de la creación en su doble aspecto de oscuridad y reposos. Rendiase culto en Ombos, cerca de Nagada. También era encarnación de la esterilidad de l desietro. Su carácter negativo lo asumió tras la unificación de todo Egipto, por la victoria del Bajo Egipto sobre el Alto, pasando a ser un dios vencido. NO obstante en algunas ciudades siguió manteniendo su predicamento de dios benefactor.-Básicamente se lo personificaba a muchas fuerzas negativas como las tormentas, las sequías, el desierto, la maldad, las tinieblas y la violencia. Muchas veces su culto era prohibido por estas razones, pero en otras épocas era venerado, como se dijo anteriormente porque una de las razones era que la energía negativa era necesaria para mantener un balance entre el bien y el mal, la armonía del cosmos. Su esposa Neftis era considerada patrona de los viajeros del desierto (que eran sus dominios) pudiendo ayudarlos en su viaje o generar tormentas provocando que se extraviaran. El animal que lo representa no está claramente identificado.

Nombre egipcio: Suti
Nombre griego: Seth
Divinidad griega: Tifón
Representación: Animal no identificado con orejas rectangulares, cola tiesa y hocico ganchudo.


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Ptah

A esta Deidad se la conoce como el patrono de las artes y los oficios, de los artesanos, los canteros, los escultores, pintores y artistas en general. Este hombre de pequeña estatura con un bonete de cuero o él coller de Menat, envuelto en vendas de las que salen manos en las que lleva el Djed.-En Egipto los enanos formaban un clan muy reconocido, fundamentalmente debido a su dedicación a la orfebrería, y como tales tenían como patrón a Ptah, y en algunas ocasiones se le representó como enano monstruoso, motivo por el cual Heródoto lo confundió con los dioses patecos fenicios. Fue especialmente adorado entre los artesanos de Deir el-Medina; durante el Reino Antiguo, más de un arquitecto real ocupa lugar en su clero; el sumo sacerdote de Ptah era el líder supremo de los artesanos y poseía el título de "Maestro constructor"Esta deida en Menfis era considerada como el dios creador de la tierra y de todo lo que en ella habita y por lo tanto era su dios principal. Está vinculado al mismo tiempo a la oscuridad, a la verdad y a la magia, además de que se le otorgaban poderes curativos. Se dice que él construyó las ciudades, dividió los territorios e incluso fijo los lugares de culto para cada uno de los dioses. A pesar de que dominó con mayor fuerza la teoría de la creación de Heliópolis, Ptah siempre gozó de popularidad entre la gente y se mantuvo entre los dioses más importantes en cualquiera de las etapas de la historia faraónica.

Nombre egipcio: Ptah
Representación: Humano momificado con un casquete, portando un cetro con el pilar dyed y el uas o el heqat y el mayal


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Anubis

Dios tutelar de la ciudad de Cinópolisy Thinis, Egipto Central, Representaciones con cuerpo de hombre y cabeza de chacal o perro del desierto. Como un cánido que puede ser un chacal o un perro negro. Sobrino de Osiris compone una de las máximas deidades fue una de las primeras divinidades del Más Allá llamándose El Señor de las Necrópolis. Era el poseedor de los secretos del embalsamamiento y era el dios titular de los sacerdotes embalsamadores por lo que se le llamaba Señor de los embalsamadores. Se le reconoce también como el Señor protector de las tumbas y de los cuerpos. Su cometido era guiar al muerto en el Más Allá, iluminándolo con la luna, además de presidir las sepulturas; una de sus funciones era la de ser el "abridor de caminos" del Norte, como Upuaut lo era del Sur; su importancia en este sitio era tanta como la de Osiris, con quien compartía el reino del Más Allá junto con Upuaut. Era también el protector de los sacerdotes embalsamadores, ya que él era el embalsamador de los dioses por haber ayudado a Isis a embalsamar a Osiris; de esta manera se hizo responsable de la evisceración del muerto y recibió el título de "El que preside la tienda divina", que es el lugar de embalsamación; o el de "El que está sobre las vendas". Es el dios de la momificación que acompañaba al difunto ante el tribunal.

Nombre egipcio: Inpu
Nombre griego: Anubis
Representación: Chacal o humano con cabeza de chacal.



'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Amon

Esta deidad originaria de Tebas conocido como "El rey de los Dioses". Alcanzo gran importancia bajo la XII dinastía. Su nombre significa "El secretísimo" o "El misterioso". Era conocido como "Padre de todos los vientos", "alma del viento" y en muchas embarcaciones se grababa su nombre en el timón. Esta deidad era representada con la forma de un hombre de piel negra o azul o como un carnero. A veces se le puede representar como un hombre con dos grandes plumas de avestruz sobre la cabeza. En una mano empuñaba el cetro, ye en la otra el ankh, llave de la vida. Su consorte fue Mut.- Se encuentra relacionado a diversos dioses pero su relación más importante es con el dios Ra. Amón es uno de los dioses más importantes de todo el panteón egipcio y fue el dios que contó con mayor expansión geográfica y con el clero mejor organizado y establecido. Dios antiguo, personificación de lo oculto y del poder creador asociado al abismo primitivo. Es el dios que no puede ser visto con ojos mortales, que es invisible tanto para los dioses como para los hombres. Hijo de Maat y Thot, y miembro de la tríada tebana como esposo de Mut y padre de Jonsu En el calendario, era el dios titular del mes de Famenoth. Su nombre aparece incluido en los nombres de varios reyes: Amenemhat ("Amón está en cabeza"), Amenhotep, Tut-anj-Amón ("Imagen viviente de Amón"), Amenemope ("Amón está en Luxor"), etc.

Nombre egipcio: Imen
Nombre griego: Amón
Divinidad griega: Zeus
Representación: Humano coronado con 2 largas plumas verticales


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Hathor

A esta diosa sé la conocía como Het-heru o "La Casa de Horus", podía ser madre o esposa de Horus, como el faraón se identificaba con Horus las reinas tomaban a Hathor como su diosa guía. Su nombre puede escribirse como un halcón dentro de un cuadrado, de esta manera se la relacionaba como la señora de la casa. Esta diosa era representada por una vaca, por una mujer con cabeza de vaca o por una mujer con cuernos de vaca y con un disco solar entre ellos. Se le consideraba como diosa del amor, la belleza, el erotismo, la alegría y la maternidad, además de la música y el baile. Pero también se encuentra vinculada a ciertos aspectos negativos como la muerte; es al mismo tiempo la vaca que amamanta a los seres vivos y, vinculada a la diosa Sejmet es la poderosa leona que puede destruir a la humanidad. Tenía consagrado el sistro, que le sirve como emblema. El sistro tenía el poder de ahuyentar los males y los maleficios y se empleaba frecuentemente en las fiestas. Diosa también de la música y del baile; entre su sacerdocio se incluían bailarines, cantantes, actores y acróbatas; incluso en la época griega, estas artes se mantuvieron bajo la esfera de Hathor. También era la patrona de los ebrios; presidía la fiesta de la ebriedad que se celebraba en Dendera veinte días después de la inundación del Nilo.


Nombre egipcio: Hut-Hor
Nombre griego: Hathor
Divinidad griega: Afrodita
Representación: Vaca, mujer con cabeza de vaca o mujer con cuernos de vaca y disco solar.


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Atón

Dios que representaba al disco solar en el firmamento. La forma que toma en las inscripciones que lo nombran es de un disco solar con rayos que salen de él y terminan en manos que pueden estar sosteniendo el símbolo del Anj (cruz egipcia o ansata), que es el símbolo de la vida, indicando que es precisamente Atón el que, con sus rayos, proporciona la vida. Su culto data del Reino Antiguo, de una ciudad cerca de Heliópolis. Es un dios auto creado. Se le llamó creador del hombre y de los animales, y espíritu que alimenta al mundo. Bajo Thutmes IV es relacionado con un gran escarabajo. Antes de la reforma religiosa de Amenofis IV Thutmes IV y Amenofis III ya le habían rendido culto, si bien no era un culto monoteísta. En los primeros tiempos de Ajenatón se le representó como hombre con cabeza de halcón, En tiempos de este faraón, se convirtió en el único dios, aunque por corto tiempo. Su santuario principal estaba en Ajetatón (Amarna. Tras la muerte de Ajenaton, su sucesor Tut-anj-Amón restauró el politeísmo. Gran parte de las referencias a Atón fueron destruidas por sus sucesores. Ajenaton construyó 5 templos dedicados al dios durante su reinado, en los que no aparecían estatuas de culto. Aunque fue impuesto como dios único, los egipcios siguieron rindiendo culto a sus antiguos dioses, excepto en Ajetatón donde se encontraba su santuario principal. En el norte de Egipto el atonismo se difundió al menos hasta en Heliópolis y se sabe que en Menfis existía un templo dedicado a Atón; también en el interior de Sudán, más allá de la tercera catarata, se encuentran testimonios de su culto.

Nombre egipcio: Iten
Nombre griego: Atón
Representación: Disco solar con rayos que acaban en unas manos


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Jnum

Jnum es un dios muy antiguo y era representado, al igual que Amón, como un humano con cabeza de carnero. Es un dios muy antiguo vinculado al agua y a las fuentes donde nacía el río Nilo. También era un dios creador (como Ptah) de los hombres y los moldeaba en su rueda de alfarero. Estuvo estrechamente relacionado con Ptah, Amón y Ra. Esposo de Heket en Antinoe. Formaba parte de la tríada de Esna, junto con Satis y Neith, y de la de Elefantina, como esposo de Satis y padre de Anukis, aunque en la Baja Época serán Neith y Heka quienes formen tríada con él. Se le representa como hombre con cabeza de carnero, cuernos horizontales y la corona blanca. Presentaba varias formas: Jnum Nehep (el creador), Jnum Jenti-Taui (el gobernador de las dos tierras), Jnum Sejet ashsep-f (el que teje su luz), Jnum Jenti per-anj (gobernador de la Casa de la Vida), Jnum Neb-ta-anjtet (Señor del País de la Vida), Jnum Jenti netchemtchem anjet (Gobernador de la Casa de la Dulce Vida), Jnum Neb (Señor).

Nombre egipcio: Jnum
Nombre griego: Jnoumis
Representación: Humano con cabeza de carnero


'Dioses egipcios'

Nombre Egipcio: Maat

A esta deidad se la conoce como de la justicia la verdad y el orden tanto cósmico como político y social. Protectora de los jueces, que eran sus seguidores, presidía el juicio de los difuntos, y su imagen o su pluma servía de contrapeso para valorar el corazón del difunto. Se le relacionaba como hija de Ra y en ocasiones como su esposa. Se encarga de regir y supervisar el gobierno de los dirigentes y es la patrona de los jueces. En ocasiones se confunde con Isis dada la similitud de sus representaciones. Representada como mujer de pie o sentada sobre sus talones, con una gran pluma de avestruz en la cabeza, el cetro en una mano y el anj en la otra; en algunas ocasiones aparece con un par de alas junto a sus brazos; o bien con una pluma de avestruz como cabeza. Deificación abstracta por excelencia

Nombre egipcio: Maat
Representación: Mujer con una pluma de avestruz en la cabeza